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Cultura

Ilustración: Luis Galdámez

Bolados de Ricardín y Robertín tín tín.

(Pieza para títeres)

Mario Noel Rodríguez*

Noviembre 3, 2023

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A Ricardo Lindo, a Roberto Franco.

ESCENA I

Se ilumina el teatrino y escuchamos “Música para mimo”. Pasa un minuto y no aparece nadie. Tras bambalinas se escucha la voz de alguien.

RICARDÍN: Una lisa, dos de mar, otra lisa, dos de volcán, otra lisa, un chirolón.

Sale a escena Ricardín. La música baja de volumen. Habla él solo.

RICARDÍN: Tres piedras lisas, dos de mar, tres de volcán. Qué chivo, en este lugar hay bastantes piedras para llevar a casa. Lo más chivo de todo es encontrar piedras de colores. A mí me gusta tenerlas en mi cuarto. Yo le digo a Nicolás que no las desordene. Nicolás es mi gato y es muy obediente. Cuando voy a la escuela le digo que no las vaya a desordenar. Nicolás me dice que las tocará cuando yo regrese de estudiar. Con Nicolás estudiamos matemáticas, él sabe mucho de números. Yo le hablo de los países, él me enseña de números.

Ricardín se queda un rato en silencio y continúa hablando.

RICARDÍN: Quedamos de vernos con Robertín tín tín y a lo mejor se le pegó la colcha. Es que este Robertín cuando es de roncar es número uno. Un día roncó tanto que no dejó dormir a los tecolotes. Parece que aquí viene.

Entra a escena Robertín.

ROBERTÍN: Hola Ricardín, ahora que me acuerdo te iba a traer unos majonchos maduritos, pero se me olvidaron. ¿No sentís calor, Ricardín?

RICARDÍN: Aquí en la sombra se siente menos el calor, venite para la sombra. ¿Y por qué venís tarde otra vez, Robertín tín tín?

ROBERTÍN: Es que se me pegó la colcha y no la podía despegar. ¿Y a vos no se te ha pegado la colcha?

RICARDÍN: Una vez se me pegó pero mi mamá me echó un poco de agua helada en la cabeza y la colcha se despegó. 

ROBERTÍN: Sos divertido Ricardín.

RICARDÍN: Robertín tín tín, yo tengo listas las piedras.

ROBERTÍN: Recordame para qué eran las piedras, Ricardín.

RICARDÍN: Eran para ir a bajar mangos al palo de la niña Catocha. Yo tengo listas mis piedras.

ROBERTÍN: Es cierto. Dame unas para que no te pese tanto el bolsón.

RICARDÍN: Robertín tín tín, quedamos en que cada uno iba a traer sus piedras.

ROBERTÍN: Yo puedo tirarles mis zapatos a los mangos, creo que son mejores los zapatos que las piedras.

RICARDÍN: Vamos, ojalá que no esté la niña Catocha.

Salen de escena Ricardín y Robertín. Se escucha la música del mimo.

ESCENA II

Aparece Robertín con una bolsa cargada de mangos. Luego aparece Ricardín también con una bolsada de mangos.

ROBERTÍN: Ricardín, Ricardín, qué vamos a hacer con tantos mangos.

RICARDÍN: Yo se los voy a dar a mi mamá.

ROBERTÍN: No, Ricardín, tu mamá te va a regañar porque son mangos ajenos.

RICARDÍN: Tenés razón, entonces los comemos, comencemos ya.

ROBERTÍN: Y si nos duele la panza, mi mamá se dará cuenta y me va a dar con la chancleta. Y a vos ¿con qué te castigan?

Ricardín: A mí no me dejan salir y me ponen a repasar las tablas de multiplicar. Y vos ¿hasta qué tabla te podés?

Robertín: Yo me puedo la del 1, de arriba para abajo y de abajo para arriba. Preguntámela si querés.

RICARDÍN: Mejor pensemos qué hacemos con los mangos. No los podemos regalar, porque la gente a lo regalado no le da ningún valor. Mejor empecemos a comerlos.

ROBERTÍN: Empecemos ya.

RICARDÍN: La raspa la aprendí

                    en México cuando fui,

                    me dijo un señor

                    que la bailara así:

RICARDÍN Y ROBERTÍN: Ay mamá, me duele la muela

                                          porque nunca comí ciruela.

                                          Ay mamá, me duele la panza,

                                          porque nunca tuve esperanza.

Salen de escena. Se escucha música alegre.

ESCENA III

Entran a escena Ricardín y Robertín.

ROBERTÍN: Ayayay, mi pancita. 

RICARDÍN: Ayayayay, me duele mi pancita. Fue por tu culpa, Robertín. Vos me dijiste que nos comiéramos todos los mangos. Y me los comí con todo y cáscara. Ayayay.

En eso estaban cuando pasó la niña Catocha.

NIÑA CATOCHA: Se puede saber qué les pasa, muchachos.

Robertín y Ricardín se asustan.

RICARDÍN y ROBERTÍN (en coro): ¡Hola niña Catocha!

RICARDÍN: Es que fíjese que comí muchos frijoles y me duele la panza.

ROBERTÍN: Yo también comí muchos frijoles y me duele mi pancita.

NIÑA CATOCHA: Qué extraño que a los dos les duela la panza. Iré donde sus mamás a decirles que les duele la pancita.

RICARDÍN: No, niña Catocha, ya nos pasará. Es que a veces a los frijoles les dejan los gorgojos y por eso hacen daño.

NIÑA CATOCHA: Ustedes me están engañando, cuéntenme la verdad, qué han comido. Si no me dicen la verdad, les crecerá la nariz.

ROBERTÍN: Le diremos la verdad, niña Catocha. Comimos mucho arroz y eso nos hizo daño.

RICARDÍN: Mentiras, niña Catocha, la verdad es que comimos mucho pollo.

NIÑA CATOCHA: Díganme la verdad, nada les cuesta.

ROBERTÍN: Mentiras, no fue pollo. Le diré la verdad. La niña Coyo nos dio una perolada de macarrones y por eso nos duele la panza, ayayayay.

RICARDÍN: Mentiras, niña Catocha, la verdad es que comimos muchas pupusas.

ROBERTÍN: Mentiras, niña Catocha, la verdad es que no comimos nada, nos duele la pancita de pura hambre.

RICARDÍN: Eso es cierto, niña Catocha.

NIÑA CATOCHA: Estonces si tienen hambre, yo los invitaré a comer yuca frita, y así ya llegan cenados a sus casas.

ROBERTÍN y RICARDÍN: ¡Nooooooooooooooooooooooooooooo!

Ambos gritan, salen de escena y sube la música para mimo.

NIÑA CATOCHA: (como diciendo un secreto al público): La verdad, yo los quería invitar a comer mangos a la casa.

FIN, FIN, FIN.

* Poeta, escritor, periodista cultural, publicista y promotor de lectura salvadoreño. Ha publicado libros para lectores adultos e infantiles. Es dinamizador del club de lectura Aquí leemos.


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