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Rivas es un artista plástico que ha encontrado cómo aplicar la arteterapia para trabajar el desarrollo personal. | Foto: Giuseppe Dezza

Hugo Rivas: «Una manera segura y creativa de trabajar emociones no resueltas»

Texto: Juan Carlos Mejía
Fotografías: Giuseppe Dezza, archivo de Hugo Rivas

Abril 4, 2025

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Hugo es un artista plástico salvadoreño que facilita talleres de arteterapia a personas que experimentan dificultades relacionadas con la salud mental. Según el artista, la arteterapia consiste en aplicar técnicas psicoterapéuticas y acompañamiento a través del arte.

En esta entrevista con Revista Espacio, Rivas explica que en El Salvador predomina un enfoque biológico de la salud mental, lo que deriva en tratamientos con medicamentos, cuando, señala, existen varios ejes que es posible abordar desde otras prácticas y que pueden ser muy efectivos, sin mencionar que acceder a medicinas o servicios psicológicos o psiquiátricos resulta muy caro para la mayoría de la población. 

Hugo nos comenta que, en otros países, métodos de este tipo para tratar la salud mental están mucho más extendidos desde hace décadas, y cuentan con una regulación, como es el caso de Inglaterra donde, apunta, la arteterapia se practica desde hace 60 o 70 años, mientras que en El Salvador «cualquier persona puede decir “vení a hacer arteterapia”, y ya te cobra, pero sin conocer que existen metodologías”, explica el artista plástico. 

En su caso, comenta que utiliza el enfoque de psicoanálisis relacional y psicodinámico, los cuales permiten que las personas tengan libertad en su creación artística, centrándose en el espacio y el proceso creativo y no en sí el resultado de la obra o de la técnica que utilice a la hora de pintar.

Hugo es parte de los esfuerzos que se están realizando en el país para convertir esta opción en algo más cercano y conocido para la población. Parte de este esfuerzo es brindar talleres gratuitos en la Unidad de Salud de la colonia Quezaltepec, en Santa Tecla, La Libertad.

Sesión de arteterapia y autocuido con personal docente del Centro Escolar de la Colonia Quezaltepec, Santa Tecla. | Foto: Archivo de Hugo Rivas

¿Qué es el arteterapia y cómo se diferencia de un taller de arte común?

La arteterapia es una disciplina para la que uno se forma con un grado de maestría, que toma de dos a tres años de estudio para certificarse. Yo estudié en Barcelona en una escuela que se llama Metáfora, específicamente en dar terapia y arteterapia.

En nuestro contexto en El Salvador y la región centroamericana, como en muchos otros lugares, se habla de arteterapia como un «tallercito» para pintar, hacer mandalas o dibujar, pero un arteterapeuta certificado tiene que conocer un modelo específico de psicoterapia.

Yo me formé en dos modelos: psicoanálisis relacional y enfoque psicodinámico. Estos modelos no son directivos, es decir, no se le dice a las personas qué hacer con su obra; se prioriza que ellas trabajen sus urgencias y necesidades con acompañamiento terapéutico. Así, la arteterapia se convierte en una forma de hacer psicoterapia pero a través del proceso creativo y usando el arte, enfocándose en las artes visuales como pintura, dibujo o escultura, aunque hay otras áreas como la danza, la música o la escritura.


La arteterapia es en realidad un complemento que va a brindarle a la persona un espacio seguro para
conectarse consigo mismo.


¿Cuáles son los objetivos principales de la arteterapia?

Para empezar, la arteterapia nunca va a tener como objetivo sustituir ningún tipo de procedimiento clínico y tampoco realizar diagnósticos pues, por ejemplo, una persona que esté bajo un medicamento por distintas condiciones o diagnósticos, requiere de la supervisión del profesional que lo ha diagnosticado; o sea, la arteterapia es en realidad solo un complemento que va a brindarle a la persona un espacio seguro para conectar consigo mismo (…), hay mucha gente que, por supuesto, al conectar con ese espacio creativo se da cuenta de que es una actividad que le puede servir, y creo que todas las personas deberíamos conectar con procesos creativos así, porque tienen muchísimo beneficio.

Por eso, la arteterapia no busca enseñar técnicas artísticas ni producir obras perfectas. Lo más importante es cómo la persona utiliza los materiales para expresar lo que siente. No son clases de pintura, no se aprende a pintar y no se prioriza la técnica, sino que lo importante y el verdadero objetivo es la necesidad de la persona y cómo utiliza estos materiales (…). Para esto uno recibe también una serie de conocimientos que sirven para entender qué es lo que le ocurre a la persona, todo para poder acompañarla y poder documentar la obra. También hay una serie de herramientas y de procesos —unos más complejos que otros— para entender todo y eso también hace que haya una gran diferencia con respecto a solamente tener conocimiento de arte, porque aquí, como ya estamos hablando de terapia, hay que tener conocimientos para no afectar a la persona, sino acompañarla satisfactoriamente en un proceso de salud mental.

Los talleres de arteterapia implican procesos emocionales y de salud mental que deben ser bien cuidados para no dañar a las personas. | Foto: Archivo de Hugo Rivas

¿Qué preparación es necesaria para ejercer arteterapia?

La formación regularmente exige un nivel de licenciatura, independientemente de la carrera, porque la maestría en específico te da el conocimiento. Pero, obviamente, si sos psicólogo o psicóloga, como muchas de mis compañeras y compañeros, tenés ventajas porque tenés conocimientos más amplios.

Además, durante la maestría, tenés que cumplir con una cantidad de horas de práctica supervisada con usuarios y también con una cantidad de horas de terapia personal como usuario para poder certificarte (…). En mi caso, como yo tenía ya varios años de trabajar como artista plástico en los equipos de salud mental del Ministerio de Salud, tenía bastante conocimiento previo, pues trabajábamos con poblaciones específicas en contextos de emergencia, en capacitaciones y talleres de formación, pero no es lo mismo, porque pasar a la arteterapia fue un paso abismal, pues en esa experiencia previa había muchas limitaciones en cuanto al uso del arte.


Puede ser muy intimidante ver en una imagen algo de lo que nunca le has hablado a nadie.


¿Cómo es una sesión típica de arteterapia?

Una cosa son los talleres individuales y otra cosa —un poco distinta— son los talleres de grupo desde la perspectiva psicodinámica. Si venís como usuario individual a la sesión, entrás a una habitación privada, similar a cuando vas al psicólogo, pero aquí hay materiales artísticos como témperas, crayones, plastilina, papel, lápices y, en mi caso, yo suelo tener material variado, incluyendo unos pequeños títeres.

Luego, explico a la persona en qué consiste el tratamiento, que puede crear lo que le dé la gana sin ninguna restricción y utilizando el material que quiera, y que las únicas reglas son que no puede hacerse daño a sí misma ni al material. La sesión dura una hora y se divide en tiempos de entre 20 o 25 minutos para crear y el resto del tiempo para hablar, y aunque hay personas que prefieren estar en silencio mientras crean hay otras que te van contando cosas, lo que te permite establecer un vínculo con la persona para poder identificar y entender su historia.

A veces también hay personas que no consiguen hablar de la obra, el solo hecho de poder llevar lo que les ocurre a una imagen concreta, o sea, llevar la abstracción de lo que le sucede emocionalmente a un trazo, puede ser algo muy difícil, es un gran esfuerzo para las personas, entonces con eso basta a veces y hay que respetar ese silencio de la persona, sobre todo, porque también puede ser muy intimidante ver en una imagen algo de lo que nunca le has hablado a nadie. A diferencia de la psicoterapia tradicional esos silencios son importantes porque nos ayudan a obtener información de relevancia sobre el estado de la persona.

¿Cómo se maneja el taller grupal?

En un grupo se plantea un enfoque común, como trabajar con adolescentes, personas con ansiedad o madres. Antes de comenzar, se entrevista a los participantes para establecer las condiciones del grupo. Una parte del tiempo se dedica a la creación y la otra a reflexionar sobre lo producido.

Sin embargo, la arteterapia no es interpretativa; no se trata de sacar conclusiones sobre la obra, sino de permitir que la persona encuentre su propio significado en lo que ha creado. El grupo puede compartir sus impresiones, pero siempre desde una perspectiva respetuosa y horizontal.

Sesión de arterapia grupal con adolescentes

En los talleres de arteterapia grupales es posible intercambiar entre pares y con el arteterapeuta. En las fotos, un taller de arteterapia con adolescentes con discapacidad auditiva del Complejo Educativo Walter Soundy, Ciudad Merliot. Docente de Educación Especial e intérprete de LESSA, Sofía Sánchez, de azul. Artista invitada, Celina Morales. De espaldas, con camisa a cuadros, Hugo. | Fotografías: Archivo de Hugo Rivas.

¿Qué problemas se abordan comúnmente con la arteterapia?

Lamentablemente, uno de los ejes más comunes que veo, tanto a nivel individual como familiar, son los problemas vinculados a la violencia. Hay personas que no se dan cuenta de que son víctimas de violencia, ya sea en casa, en pareja o por parte de sus padres, porque nuestra cultura lo normaliza y nadie te dice, por ejemplo, que no es normal que tu pareja te restrinja en la economía o te diga cómo vestir; tampoco te dicen que está mal que tus padres te manipulen (…). Lamentablemente, creo que la violencia atraviesa todos los estratos y atraviesa todas las edades en la sociedad, es difícil cuando encontrás a jóvenes que ya desarrollaron un cuadro de ansiedad o de ideación suicida porque crecieron en un hogar en el que su papá era un violentador.

También he trabajado con personas que han vivido torturas durante la guerra, y también con grupos afectados por emergencias como desastres naturales. Cada caso requiere un abordaje delicado y, si es necesario, se refiere con un especialista en psicología o psiquiatría.


«Creo que [trabajar] esas angustias o situaciones que nunca has resuelto pueden cambiar tu calidad de vida». Hugo Rivas


¿Qué ocurre cuando se detectan casos graves durante las sesiones?

Existen protocolos que nos obligan a reportar situaciones como abuso sexual o violencia extrema. En el caso de menores, damos aviso a la Junta de Protección de la Niñez y Adolescencia. Estos pasos son esenciales para proteger a las personas involucradas y garantizarles apoyo legal y psicológico.

A veces, trabajar con estos casos es difícil, especialmente cuando se trata de menores que viven en entornos violentos. Sin embargo, es una oportunidad para intervenir y, en algunos casos, cambiar vidas.

¿Cómo se está implementando el arteterapia en El Salvador?

Este año realizamos un proyecto piloto en un centro escolar donde trabajamos con adolescentes en sesiones grupales.

Durante tres meses, hicimos 12 sesiones y detectamos cuatro casos de ideación suicida, además de situaciones de ansiedad, violencia familiar y otras problemáticas graves.

Esto permitió que las personas fueran referidas a psicología y psiquiatría para su atención.

Estamos documentando el proyecto para replicarlo en más centros escolares. También tengo talleres de autocuidado y sesiones individuales, tanto dentro como fuera del Ministerio de Salud. 

Talleres de arteterapia para la niñez y adolescencia con discapacidad auditiva en centros escolares. | Foto: Cortesía de Hugo Rivas.

¿Qué impacto tiene el arteterapia en las personas?

El simple hecho de transformar emociones abstractas en una obra concreta puede ser sanador. Incluso cuando las personas no verbalizan lo que sienten, el proceso creativo les permite dar un paso hacia su bienestar emocional.

Hay casos donde el arte ayuda a conectar con experiencias traumáticas sin necesidad de hablar directamente de ellas. Por ejemplo, una persona puede expresar algo a través de un dibujo o una escultura, lo que facilita que luego se pueda abordar en palabras, si así lo desea.

¿Qué mensaje le darías a alguien que desea explorar el arteterapia?

Es importante entender que la salud mental no es un lujo. Invertir tiempo en un proceso personal puede transformar tu vida. En un país como el nuestro, donde aún enfrentamos traumas psicosociales debido a eventos como la guerra, la arteterapia ofrece una manera segura y creativa de trabajar emociones no resueltas.

Creo que esas angustias o situaciones que nunca has resuelto pueden cambiar tu calidad de vida. Así como invertimos en actividades de placer, también debemos invertir en nuestro bienestar emocional.

Una opción accesible

De acuerdo con Hugo Rivas, no es necesario que una persona tenga algún tipo de diagnóstico psicológico o una psicopatología para recibir este tipo de taller de arteterapia y, pese a que él como profesional los brinda de manera independiente con proyectos personales, señala que cualquier persona, sin importar la edad, puede recibirlo de manera gratuita a través de la Unidad de Salud de la colonia Quezaltepequec, en Santa Tecla. 

Además, añade que este tipo de técnica puede realizarse en sesiones presenciales y también virtuales, algo que abre una nueva vía hacia el cuidado de la salud mental, lo que se mantiene como un privilegio para pocos en países en vías de desarrollo como El Salvador. 

Para más información sobre los talleres virtuales o presenciales particulares puede contactar a Hugo Rivas en el correo: [email protected]


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