Opinión

Ilustración: Luis Galdámez
Tegucigalpa sin agua
Texto: Guillermo Mejía
Octubre 2, 2026
Camino hacia el final del invierno y envueltos en la incertidumbre, los habitantes del Distrito Central de Honduras, donde se encuentra la capital Tegucigalpa y Comayagüela, afrontan una grave crisis hídrica ante el comportamiento irregular del ciclo de lluvias, que también implica la presencia de una sequía prolongada.
Los especialistas afirman que uno de los detonantes principales de la crisis es la presencia del Fenómeno de El Niño, bautizado por muchos como “Súper Niño” o “Niño Godzilla”, que ha modificado el patrón de los vientos y potenciado un chorro de bajo nivel que bloquea el ingreso de humedad desde el Pacífico e impide las lluvias.
Sin duda, hay que agregar la deforestación, el crecimiento desordenado de la ciudad, la ausencia de programas efectivos para afrontar la demanda de agua potable, el mantenimiento y la construcción de infraestructura, entre otros.
Según datos oficiales, la crisis hídrica implica que los niveles de los embalses Los Laureles y La Concepción —que abastecen la zona— registraron a mediados de septiembre 26.74% y 25.33% de su capacidad, respectivamente, mientras se acumula un déficit de lluvia de 44.3% respecto al promedio registrado entre 1991 y 2020, que equivale a 261.2 milímetros menos.
La situación ha provocado que el abastecimiento de agua potable para los cerca de 1.6 millones de habitantes del Distrito Central llegue cada 12 días, es decir, dos veces al mes y que, de acuerdo con el alcalde capitalino Juan Diego Zelaya, volver a que sea cada 9 o 7 días dependerá de la presencia de las lluvias.
Una flota de pipas distribuye el líquido de forma gratuita en barrios, colonias, hospitales y centros educativos.
«Vamos a tener que tomar las decisiones que hemos seguido tomando. No son decisiones que queremos tomar, pero tenemos que seguir alargando la vida de las represas y de la poca agua que tenemos para poder sobrevivir como capital en esta situación difícil», dijo Zelaya ante los periodistas.
«Las crisis es fuerte; no es una crisis solo de la capital, es de todo el país y de muchos países de Latinoamérica. Este es el año de mayor crisis que hemos tenido en los últimos 20», agregó.
Para paliar la grave situación del agua, las autoridades capitalinas tienen contemplado rehabilitar 41 pozos que pertenecen a la Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS) y a la alcaldía. En una primera etapa, tienen programado 15 pozos, tres de ellos ya habilitados.
A la par, una flota de pipas distribuye el líquido de forma gratuita en barrios, colonias, hospitales y centros educativos, aunque la demanda es inmensa y las quejas de la ciudadanía están a la orden del día, ya que se presentan anomalías a la hora del abastecimiento programado, además de que la presión del agua es insuficiente para llegar a los cerros.
También, aunque de manera tardía, continúan los avances en la construcción de la represa San José, que vendría a solventar parte del problema y que representa para la alcaldía capitalina uno de los proyectos insignia.
El calvario de los capitalinos
No contar con una gota de agua potable significa para la mayoría de hondureños del Distrito Central un verdadero dolor de cabeza. A las fallas del sistema de abastecimiento programado y la falta de presión para que el líquido pueda llegar a los cerros circundantes se suma el alto costo del barril o la pipa de agua potable a domicilio.
Si bien la Autoridad Reguladora (UMAPS/SANAA) vende a las pipas o camiones cisterna cada barril en unos 3 lempiras (11 centavos de dólar) en los surtidores públicos, los revendedores cobran 80, 100 o 120 lempiras (2.9, 3.7 y 4.4 dólares) por cada barril según el lugar del comprador. Aducen costo de transporte, combustible, oferta disponible y es negocio.
El otro problema a que se enfrentan los capitalinos
es la escasez de barriles de plástico o metálicos.
La pipa o camión cisterna completo (con capacidad de entre 20 y 25 barriles) puede costar entre 1,500 y 1,800 lempiras (unos 56 y 67 dólares). La situación es tan grave que son largas las filas de pipas o camiones cisternas que buscan llenar del líquido en los surtidores públicos, al grado que el turno lleva tiempo.
Sin embargo, los ciudadanos no están exentos de que el agua que compran sea de mala calidad o contaminada, porque hay «piperos» que la colectan de quebradas y ríos sucios.
El otro problema a que se enfrentan los capitalinos es la escasez de barriles de plástico o metálicos, ausentes del mercado incluso en otras ciudades como San Pedro Sula en la costa norte, por lo que, de encontrarse, sus precios van de 1,500 lempiras los barriles grandes y 1,200 lempiras los pequeños (unos 56 y 45 dólares, respectivamente). En Tegus, el costo de un barril de plástico puede llegar a los 1,800 lempiras (unos 67 dólares), según reportes de prensa.
Familiares en el Distrito Central confirman la difícil situación por la que atraviesan los capitalinos, que les obliga a ingeniarse las maneras de responder ante las dificultades que incluye el tener que gastar más de la cuenta en momentos en que también se experimentan alzas en los combustibles y en los precios de los productos de la canasta básica.
El ingeniero Wilmer Reyes, especialista en hidrología y cambio climático, advirtió al diario La Tribuna que la crisis que enfrenta la capital hondureña podría prolongar sus efectos incluso después de que regresen las lluvias, debido al bajo nivel de los embalses, el deterioro de la red de distribución —con pérdidas de 40% o 50% del agua de las cañerías— y la lenta recuperación de los acuíferos.
En Honduras, más de 230 municipios están en diversos niveles de alerta por sequía.
Si las lluvias no logran revertir la tendencia y no se adoptan medidas inmediatas, la situación podría agravarse, según Reyes. Pero de lograr revertir la sequía, la región central de Honduras podría necesitar entre dos o tres inviernos para recuperar los acuíferos y restablecer las reservas de agua.
El especialista señaló que la crisis actual va más allá del Distrito Central, ya que son más de 230 municipios que están en diversos niveles de alerta por sequía y, en muchos de ellos, ya se reportan pérdidas de cultivos con lo que hay riesgo de mayores niveles de inseguridad alimentaria, pobreza y hambre en los meses que vienen.
Según sus proyecciones, el momento de mayor intensidad meteorológica del fenómeno El Niño puede presentarse entre el mes de noviembre y comienzos del año próximo, a la vez que sus consecuencias humanitarias más fuertes podrían sentirse entre los meses de marzo y mayo de 2027 e incluso más allá.
Y, por su fuera poco, a la crisis del abastecimiento de agua potable y las condiciones de insalubridad por la misma razón se une la presencia del zancudo responsable de enfermedades como el dengue, situación de que ha movilizado a diversas entidades estatales en una ofensiva contra la proliferación del vector.
La crisis hídrica de la capital hondureña llama a la reflexión y a tomar medidas efectivas para evitar una situación similar en El Salvador, en general, y en San Salvador, en particular, porque los efectos del Fenómeno El Niño también se hacen sentir con sequía y bajas en los niveles de ríos, lagos y lagunas. Además, de la deforestación y la pérdida del líquido en cañerías.
La Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA) publicó en sus datos estadísticos de 2025 que 61% de su producción de agua potable se perdió en redes de distribución con daños, conexiones ilegales y uso de hidrantes en emergencias. La cifra equivale a 268.9 millones de metros cúbicos del total de 436.6 millones de metros cúbicos.
La crisis toca puertas. La responsabilidad es de todos.
* Periodista
Más Opinión
-

El papel de la prensa escrita en la consolidación del anticomunismo en 1932
Los principales medios de comunicación fueron pieza clave en la consolidación del discurso anticomunista en la sociedad salvadoreña y el ascenso del militarismo, con la…
-

¿Por qué siempre musas y no creadoras y artistas?
En 1989 las Guerrilla Girls denunciaban en su popular y polémico cartel «¿Tienen que estar desnudas las mujeres para entrar en el Metropolitan Museum? Menos…
-

La renuncia a ser informados en la sociedad de la fascinación
Es un hecho que los medios de comunicación tradicionales (radio, prensa escrita y televisión) van siendo sustituidos por las redes sociales y plataformas de video,…
-

El crimen colectivo, de la cúpula a la base
La película Naza: el genocidio de los palestinos es un acto premeditado e intencional del que los soldados lo saben todo. Dirán: hemos cumplido órdenes. El objetivo…
-

Tegucigalpa sin agua
Camino hacia el final del invierno y envueltos en la incertidumbre, los habitantes del Distrito Central de Honduras, donde se encuentra la capital Tegucigalpa y Comayagüela, afrontan una…
-

Chistes (II)
Aquí vemos cómo, cambiando una letra o una sílaba de una palabra, el significado es distinto. También, si se cambia el orden de las palabras en la oración, resulta una diferente.
