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¡Niño Jesús, Niño Zarco hazme el milagro!
Una peregrinación recorre 25 kilómetros para evocar una tradición que nació hace 160 años a partir de una historia que relata que dos niños, que residían en el municipio de San Ramón, en el departamento de Cuscatlán, se perdieron en las montañas intrincadas; pero fueron encontrados por residentes de San Pedro Nonualco, que los abrigaron y alimentaron. Desde entonces, aquel relato alimenta el sincretismo religioso de los fieles que rinden homenaje a quienes se convirtieron en dos niños milagrosos: el Niño Jesús y el Niño Zarco.
Luis Galdámez
Febrero 24, 2023
Centenares de fieles rinden tributo a dos imágenes, en el que recorren montañas y atraviesan ríos, cargando “camerinos” que viajan sobre la espalda de los fieles en homenaje a una tradición que sobrevive al paso de los años. Del 3 al 5 de febrero, una caravana de peregrinos sale de unos de los pueblos nonualcos para evocar la hospitalidad de quienes rescataron y protegieron a dos niños indefensos que estaban extraviados en aquellas zonas montañosas que pobló lo que actualmente pertenece al departamento de La Paz y que colinda con Cuscatlán.
A lo largo del camino, que se realiza entre Concepción y San Pedro Nonualco, los feligreses pasan por el municipio de San Ramón, donde se encuentran en el desvío a lugares como Nance Verde, Santa Cruz Analquito, Santa María Ostuma y Miraflores hasta cruzar el río Jiboa, y así pasar por la cascada “el Chorrerón”.
San Ramón, que pertenece a la jurisdicción de Cojutepeque, nació como poblado en 1835 y originalmente fue llamado Valle del Matazano. El lugar fue rebautizado en homenaje a un párroco que llegó a evangelizar al lugar.
Los peregrinos suman frutas y aves de corral que cargan en las “palancas”, como llaman a las cruces que llevan sobre sus hombros, y que luego serán parte de la ofrenda. A las dos imágenes se les atribuye un fuerte símbolo religioso en el que ponen su fe muchos de los lugareños que participan en esta tradición colorida y en el que hay quema de cohetes de vara y la interpretación de los historiantes que reproducen la danza de “Los moros y cristianos”.












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