Cultura

Foto ilustración: Luis Galdámez
Ya nadie viene a vernos
José Miguel Benítez Casteleiro*
Noviembre 6, 2026
Hace tiempo que no viene nadie a visitarnos. De vez en cuando, normalmente en la época de la siega, la claridad se impone en todo el valle y sustituye a la húmeda sombra que nos invade el resto del año. En esa época tengo la sensación, que no he podido verificar, de que gentes de otro mundo observan nuestro pueblo con nostalgia y curiosidad, pero tengo la impresión de que no pueden vernos como somos, y yo a ellos tampoco, pero créanme que noto la presencia de sus miradas. Son como sueños que no logro materializar.
En el pueblo seguimos con casi todas nuestras rutinas. Ya no vamos a las minas de sal porque las cerraron hace tiempo, no recordamos por qué, y quedan un poco alejadas del pueblo. Por lo demás, Albert sigue con sus cabras y sus ovejas; la Joana con sus frutales y sus cereales; las familias de Quimet, de la Pepa y de Miquel, en la pequeña fábrica textil; don Xavier con sus vacas y sus molinos de harina y de aceite, que mantienen familias de Ramoneta, de Josep y de Filomena.
Ya nadie recuerda qué hay al otro lado del puente, hace mucho que nadie lo atraviesa, ya no tenemos necesidad.
Todos seguimos los caminos que comunican las diferentes partes del valle, y al pueblo con lo que hay detrás de las montañas, cruzando el puente, aunque ya no recordamos qué hay, hace mucho que nadie lo atraviesa, ya no tenemos necesidad.
La escuela sigue con sus clases de geografía, lengua y matemáticas, con la regla de tres como la reina de las reglas, aunque ya nadie la utiliza, porque nadie la necesita. En la taberna de Ernest siempre hay alguien calmando su sed y sus penas, y cuando necesitamos otros remedios o cualquier otra cosa que nos haga falta, vamos al colmado de Beatriu.
Se me olvidaba mencionar al mossèn, siempre en su iglesia, salvo cuando en las tardes, a la hora de la merienda, visita a esta o aquella familia, que lo reciben besando su anillo y con actitud servil en unas casas y con una sonrisa forzada en otras. Pero ya es tarde, suena la campana de la iglesia, se acaba el día, es hora de que las almas que pueblan nuestro querido Sant Romá regresemos al camposanto.
Inspirado en la exposición La Catalunya emergida (Palau Robert)
* José Miguel es un periodista español nacido hace 67 años en la localidad gallega de Ferrol (A Coruña). Ha vivido 17 años en Centroamérica (a la que considera su segunda madre, y en donde han nacido sus hijos), en la que ejerció como free lance y colaboró con diferentes medios locales. Ha sido corresponsal en diversos medios como la Agencia Efe y la revista Carrer (Calle) de Barcelona, entre otros. Desde su regreso de Centroamérica vive en Barcelona, su ciudad fetiche y a la que siempre vuelve.
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